La multitud obedece más a la necesidad que a la razón y a los castigos más que al honor.
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido.
Si llegara el día en que los inútiles volasen, nunca volveríamos a ver el sol.
Una palabra mal colocada estropea hasta el más bello pensamiento.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben.
Loco es aquel que, haciendo siempre lo mismo, espera resultados distintos.
El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el secreto propio pasa por imbécil.
No le des prioridad a alguien que hace de tí una opción.
Discutir con un ingeniero es como luchar en barro con un cerdo... después de un rato te das cuenta de que él lo está disfrutando.
Todo es posible cuando usted no sabe de qué está hablando.