Cuando el sabio señala la luna, el estúpido mira el dedo.
Cuando atrasamos la cosecha, los frutos se pudren, pero cuando atrasamos los problemas, no paran de crecer.
Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquéllo que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer.
Hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque que crece.
Incluso un reloj que no funciona da la hora correcta dos veces al día.
En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto y cansado de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.
Sólo sé que no sé nada.
El "etcétera" es el descanso de los sabios y la excusa de los ignorantes.
Si le das un pescado al hombre, se alimentara una vez, si en cambio le enseñas a pescar se alimentara toda la vida.
El arte de ser sabio consiste en saber a qué se le puede hacer la vista gorda.